Gatos

La Michi es una gata muy linda. ¡Es presumida! La Michi es peluda, de muchos colores: un poco gris, marrón, otro poco de blanco y negro.

Pero hay otros gatos. También conozco a Luther. Luther es negro. Mi papá le puso ese nombre.

La Michi y Luther no se conocen. Los dos son gatos pero son muy diferentes. A la Michi le gusta dormir y a Luther también: pero la Michi Duerme en su colcha en la habitación de su dueña, Luther duerme bajo los árboles, entre las plantas.

Luther se ensucia en la calle. Vuelve a la casa de mis padres lleno de tierra y grasa. Grasa, porque ayuda al mecánico de la cuadra. Éste lo acaricia y juega.

Siempre vuelve Luther a la casa de mis padres a comer. Cuando llega llama la atención para que le den comida. La comida del gato negro tiene forma de pescaditos. Pescaditos de colores.

La Michi come lo mismo.

Es curioso: nunca se conocerán la hermosa gata peluda y mimosa y el gato negro. Jamás.

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Camino

Con palabras brillantes, Amanda, indicabas el camino. Caminamos hacia los almendros y ya casi aparece, pensé, una estrella. Apareció.

Mi columna se dobló sobre tu cuerpo, un aire verde lo cubría todo.

Llegué antes de lo que pensé, ya que el camino era el lugar donde debía estar…

de Lucía Laporta

Recuerdos

Al pensar en mi pasado me siento cubierto con mis mejores vestiduras.

Cuatro flores nacen en mi cabeza. La bicicleta de Enriqueta perdió un pedal. ¿Qué hacer con todos mis recuerdos?

Si hubiese un artilugio que pase los recuerdos a libros serían, los mios, grandes, cubiertos de puntos en infinitas formas: cuadros, espirales, rectas paralelas al infinito. Recuerdos en color verde y azul marino.

Mis ropas son las más bellas del mundo.